Serena apenas podía contener su emoción mientras esperaba que Priscilla y su hijo llegaran. La madre de su hermano había aceptado su oferta de mudarse con ellos. Aunque los resultados del análisis de ADN aún no estaban disponibles y no lo estarían hasta dentro de una semana, ella tenía el presentimiento de cuál sería el resultado.
—Tardaran al menos unos diez minutos más en llegar —comentó su esposo—. ¿Por qué no te sientas?
Vincenzo estaba sentado en el sofá con la laptop en las piernas, proba