—Ni se te ocurra —advirtió Serena mientras terminaba de vestirse.
—¿Qué cosa? —Vincenzo le dio una de esas sonrisas que podía debilitarle las piernas.
—No finjas que no sabes de lo que hablo. Tus pensamientos están por todo tu rostro.
—¿Con que así es? —Él se puso de pie y empezó a acercarse a pasos lentos.
Serena retrocedió al mismo tiempo para mantener las distancias, su acción solo logró que Vincenzo sonriera aún más.
—¿Y qué estoy pensando justo ahora?
Vincenzo estaba por tomarla d