Mientras pasaba este tiempo, en la manada real tuvieron algunos contratiempos. Una fracción militar de los humanos se acercó. Querían hacer preguntas, creyendo que tenían el derecho. Pero se toparon con problemas.
Para comenzar, al intentar llegar se encontraron con los Lycan salvajes. Sus balas no les hacían nada. Bueno, sí, penetraban sus pieles, pero no los mataban. Parecían curar más rápido de lo esperado. Los soldados disparaban una y otra vez, pero las bestias seguían avanzando, sus ojos