Hace una semana estoy aquí, en la isla de Santorini y me siento como si estuviera en el cielo. He perdido la perspectiva de todo y nadie se ha puesto en contacto conmigo, no sé por qué pero tampoco me atrevo a salir de la habitación.
A pesar de la frialdad con que vi como Ian Moskav asesinaba a Hillary, no puedo sentir falta de seguridad ahora que él no está.
Hay algo en ese hombre, algo extraño que me hace querer estar a su lado. Algo turbio, oscuro y siniestro rozando la enfermedad que me h