No me permito ni un pestañazo. Ninguna señal de debilidad a pesar de estar en riesgo de morir y ser traicionada por mi propio marido mafioso. Todo en una misma acción.
—¡Me gustas, Nikky! —baja el arma de pronto el señor —. Solo espero que tengas claro que hablaba en serio...somos una familia muy importante y tenemos una imagen que mantener y esa, te incluye a ti.
Chasqueo la lengua y miro hasta Ian que bebe tranquilo su cognac y me mira abriendo la boca para reírse...no entiendo nada.
—¿A qué