Adrián.
Apenas llegué al refugio, tomé el dibujo que Victoria había hecho y lo contemplé. Había captado cada detalle de mi rostro con una precisión asombrosa. No pude evitar que una calidez inesperada me envolviera. Realmente, yo le importaba.
—He encontrado el amor nuevamente, después de siglos de agonía… Victoria, lo que daría porque en este instante mordieras mis labios y bebieras mi calor —murmuré, dejando que mis pensamientos tomaran voz.
Mi deseo por ella se volvía más profundo con cada s