Capítulo 106 — Lazos de amistad y la sombra de la viuda
Mientras la tensión y las promesas no dichas flotaban en el ala oeste de la residencia, donde los caballeros deshacían sus equipajes y afilaban sus estrategias, en el ala este la atmósfera era muy distinta, aunque igualmente intensa.
Las tres jóvenes se habían acomodado en la Sala Rosa, donde Amanda ya había hecho traer té y pasteles. Sofía miraba a su alrededor, encantada con la decoración y la calidez del lugar.
— Es hermoso —dijo Sofía,