Pedro sacudió la cabeza, indicando que había dado a su abuela una razón razonable para explicar a dónde iban ella y el conductor.
—La fiesta de cumpleaños no empezará hasta la tarde, acabo de llamar a la abuela y le he dicho que llegaré un poco tarde —añadió Pedro—. Tengo que ir a la comisaría a tomar una declaración, te acompañaré.
—Bien.
Suspiró Bella, aliviada de no haber alarmado a los ancianos y de que ellos no se preocupasen.
—Pide que te traigan ropa, me daré una ducha rápida y luego irem