Pedro era un canalla sin remedio.
¡Sabiendo que ella no estaba en sus cabales, aun así grabó eso para callarla!
—Bella, anoche te llevé al hospital, quería dejarte descansando en la cama, pero te aferrabas a mí sin soltarme, pidiéndome que te amara y te hiciera el amor.
Pedro, como perdido en sus pensamientos, tragó saliva. —Ya te lo había dicho, soy un hombre, no un monje en abstinencia.
Bella sabía que la droga que Luis le había hecho beber tenía un potente efecto alucinógeno.
Había oído a Ele