Capítulo 648
—La cuerda también debe haberla cortado ella con el cuchillo. ¡Voy a atar a Anna esta vez y me aseguraré de que quede bien sujeta!

Dijo Daniel, dispuesto a ir a buscar la cuerda.

—¡No es necesario! —exclamó Anna.

—¿Qué pasa, Anna? —preguntó Daniel.

Anna guardó el bastón de hierro y, con una sonrisa malévola en su rostro gélido, preguntó: —¿Bebieron todo el alcohol?

Daniel asintió. —Sí, gracias por tu generosidad, Anna.

—¿Y no sienten nada... especial? —preguntó ella.

Al escuchar eso, Daniel cone
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