Percibiendo el tenue aroma en el aire, a Pedro le dieron ganas de abrazar a Bella y subirla al coche.
Entonces, le preguntaría por quién era el regalo.
Le costó mucho esfuerzo venir al centro comercial para elegir.
A juzgar por la reacción de Alejandro, parecía que Bella ni siquiera recordaba el cumpleaños de su tío, así que el obsequio no era para él.
¿Cómo podía regalarle así a alguien más? La vez pasada fue un traje para Juan, y ahora una pulsera.
El dependiente incluso le había dicho que tam