Carlos volvió a acomodarse sentado. —Lo más probable es que lo sepa.
»Que lo sepa, qué más da. Sólo puede culparse a sí misma por ser tan ciega, ¡y encima se hace pasar por inversora profesional! ¡Vaya chasco se ha llevado!
Bella se quedó sin palabras.
—¿Hiciste que ese tal Daniel entrara en la empresa de los García? Me han dicho que en estos días ha logrado cerrar un gran negocio para ellos. ¿Fue idea tuya? —preguntó Carlos con desgana.
Bella no tenía intención de ocultarle esto a Carlos. —Solo