Ella se negó. —Déjalo, creo que tampoco tengo tantas ganas de escucharlo.
Carlos le dijo: —Bella, me temo que esta vez tendrás que ir.
Explicó: —Laura debería haberte contado, ahora mi padre no cree que tenga a alguien que me guste, así que ha mandado a mi hermano a reunirse contigo.
Ella preguntó: —¿Y si me niego a ir?
—Los hombres de la familia Sánchez tenemos un defecto, la terquedad. Por ejemplo, mi terquedad contigo. Si no vas, ellos insistirán en interceptarte.
Bella se quedó sin palabras.