Bella miró la muñeca sostenida por Pedro y luego levantó la vista. —Realmente no es digno que seas así.
—Bella, ¿qué es lo que quieres que haga?
Una pizca de desánimo se asomó en los ojos negros de Pedro. —¿Por qué puedes ser amable con todos, pero conmigo eres fría?
Bella respondió. —Quiero que me respetes y que dejes de aparecer ante mí.
—¿Por qué aparezco ante ti? ¿Acaso no sabes la razón?
La mirada de Pedro se oscureció aún más. —Bella, accedí al divorcio no por la presión de mis abuelos y m