¡Hoy sí que había sido un día desafortunado! El teléfono personalizado que tanto le había costado se había echado a perder.
Sacando la tarjeta SIM, Manuel le dijo a Pedro con resignación: —Hermano Pedro, no debiste hablarle así a la cuñada, ella podría tomárselo en serio.
Pedro estaba al borde de la explosión. —¡Todo lo que dije es la verdad!
—Está bien, está bien, es la verdad.
Manuel no se atrevió a seguir discutiendo con él y solo le dio la razón. Llamó a un mesero para que le trajera unos me