91. Saldremos de aquí
Las tres de la mañana se acercaron lentamente en el reloj, tal como había sido el día. No pude evitar sentirme mal por estar contenta de estar lejos. Quiero decir, el día de mi boda con Damián, él es ahora mi esposo, me guste o no.
Mi mente intenta correr la excusa de: ‘Oh, es solo legal, no es amor’. Pero eso no ayuda. Cada vez que pienso en la palabra marido, se me revuelve el estómago… y es difícil saber si eso es bueno o malo.
Miro el reloj cada minuto más o menos, esperando que finalmente