64.
La tarde en el jardín era pacífica pero para Bella se sentía como una batalla contra lo invisible.
Siguiendo las instrucciones de Helios, había pasado horas tratando de canalizar esa energía que fluye tan fácilmente cuando no debería hacerlo, pero hoy el universo parecía habérsele cerrado.
Bella cerró los ojos con fuerza, apretando los puños hasta que los nudillos le quedaron blancos.
Su frente estaba perlada de sudor y su respiración era pesada. Sin embargo, por más que intentaba visualizar el