Bianca no esperaba que la salvación tuviera su rostro.
Pero cuando Alonso intervino, todo lo demás en el mundo pareció fracturarse en ruido y distancia.
Un momento estaba allí, con el corazón latiendo en un ritmo caótico que no podía controlar, atrapada entre la insistencia intensa de Logan y la presión sofocante de expectativas en las que ella misma se había involucrado… y al siguiente, una voz aguda cortó la tensión como una hoja.
Ella se giró.
Y allí estaba.
Alonso.
No una alucinación. No una