Ya debería haber aprendido.
Ese fue el pensamiento que siguió a Logan a través del pasillo el martes por la tarde, persiguiéndolo como una sombra a la que no podía dejar atrás, mientras seguía a Catherine hacia la pequeña sala de archivos en el tercer piso que ya nadie usaba desde que todo se volvió digital. Sabía a dónde iban. Siempre sabía a dónde iban. Y la siguió de todos modos, cada una de las veces, porque eso era lo que hacía cuando se trataba de Catherine —la seguía, y se decía a sí mis