Se dijo a sí misma que la primera vez era la última vez.
Esta fue la mentira específica que construyó un martes por la tarde, sentada en el baño con su teléfono en las manos y la ducha abierta para que Diego no pudiera oír la calidad específica de su silencio desde la otra habitación. Le había enviado tres líneas. Solo tres: el cronograma preliminar de Vertex Technologies, la secuencia de entrada al mercado, el nombre del negociador principal del lado de Diego. Nada que pareciera, en el momento