Ella aún no había cerrado la puerta.
Ese fue el detalle específico y terrible al que volvería después: que había llamado a su puerta y dicho -Necesito contártelo todo- y él se había levantado y movido hacia la puerta para cerrarla y, en los tres segundos entre que él se levantó y la puerta se cerró, su teléfono había sonado.
No Patrick. Joanne.
Él había mirado la pantalla y la había mirado a ella y dicho -Un segundo- con la disculpa de un hombre que entendía que el momento era inoportuno pero e