La sensación pesada y triste que había estado llenando la sala durante horas finalmente comenzó a disiparse. Bianca tomó una respiración profunda y temblorosa, usando el dorso de su mano para secarse la última lágrima. Su rostro se sentía cálido y un poco sensible por haber llorado tanto, pero por dentro, una calma reconfortante estaba tomando el control. Se sentía completamente segura, y todo era gracias al hombre que estaba sentado justo a su lado en el sofá.
Se acomodó ligeramente y miró a D