ELORA
Sus ojos estaban muy abiertos por el shock y debería saber que esta vez no estoy bromeando. Me aseguraré de que la maten si se atreve a desafiarme.
—Diez… nueve… ocho… —mientras contaba, corrió hacia su padre en busca de ayuda, pero él no pudo ayudarla—. Cinco… cuatro… tres… —ya estaba sacando una espada de uno de los guardias cuando tomó la comida.
Tomó una cucharada y la insté a que se la comiera. Entre lágrimas, se comió la comida y le ordené que diera más bocados. Cuando terminó de ha