Valentina Saavedra de Miller
No sabía que hacer mi mente me decía que seguía corriendo pero ya no se cuánto tiempo llevábamos haciendolo.
Este lugar no parecía tener salida, y cada vez sentía que el oxígeno era menos, ya habíamos dejado de correr y solo estábamos caminando, para nuestra buena suerte no había nadie siguiéndome, así que eso nos había dado la posibilidad de caminar un poco más tranquilos.
Había visto a mi pequeña Paula dormir y luego despertarse había también cargado a Luca duran