Lara sacudió una espada de un lado a otro esquivando el ataque con facilidad, dando un ágil giro y mandando al suelo a su oponente. Soltó un suspiro.
-Ni siquiera estoy haciendo el esfuerzo de verme ruda, dónde demonios está su fuerza, atáquenme con más ganas- les gritó al grupo de lobos a los que le había pedido entrenar.
Los jóvenes tenían gotas de sudor en el costado de su rostro. Su luna estaba particularmente exigente ese día.
-Joven luna, ya nos llevamos una idea de lo que desea, pero si