Mathew detuvo el movimiento de sus caderas mirando el rostro jadeante de la mujer debajo de él y corrió el cabello hacia atrás. Bajó la pierna sobre su hombro y la puso sobre la cama que cayó casi sin vida.
-Lara, respira- le pidió tenso por el esfuerzo de tener que detenerse.
Pero la bruja mantuvo los ojos cerrados y su pecho subía y bajaba con fuerza. Mathew apretó los labios y salió del acogedor calor del interior de su esposa y tiró de ella hacia él. Puso su cabeza sobre su pecho ancho y le