Lara no lo mencionó, pero en todo el recorrido por la manada, sus ojos estuvieron revisando a todos los miembros de su alrededor, buscando un rostro familiar. A esa maldita de Malia, se la entregaría a su esposo para que hiciera picadillo de ella y después se lo diera de comer a su lobo, o mejor no, capaz que su mascota tuviera una indigestión y vomitara.
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