Lara aplicó con cuidado su preparado especial no importando que estuviera la medicina prescripta aplicada. No le quitaría el efecto, más bien, lo potenciaría y de paso ayudaría con el dolor. Recorrió cada una de las heridas largas y su rostro se iba ensombreciendo. Era bueno que esa maldita ya no estuviera por los alrededores o de seguro la mataría. Por culpa de ella y de su padre habían pasado por todas aquellas dificultades, creando malentendidos y que su relación tuviera un momento de crisis