En otro momento y dada su personalidad, Lara hubiera hecho fiesta, pero estando con el enemigo a solo metros de ella y desangrándose a punto de morir, lo que quería era maldecir a los mil demonios.
-Lara- escuchó la voz de Byron que se acercaba a ella cojeando. Sonaba súper preocupado a pesar de su estado- ¿Cómo estás?
El lobo jadeó al detenerse delante de ella.
-¿Viva?- soltó con ironía. No sabía de donde había venido aquello porque de humor no tenía ni un pelo en ese momento.
-Debemos irnos.