Lara puso una mano temblorosa sobre su vientre y cerró los ojos por un segundo. Respirando profundo intentó concentrarse. Debía hacerlo. Buscó algún hechizo en su mente. Aunque fuera uno, pero que al menos funcionara. Esta vez creía poder hacerlo. Sí que se concentró lo más que pudo y a pesar de sus jadeos la energía comenzó a fluir.
Movió sus labios recitando el único hechizo que creía que podría ayudarla y efectivamente algo se removió dentro de ella y no era su cachorro. Tuvo que morder sus