Byron recogía en la cocina lo que Lara le había pedido. Aún tenía las mejillas ligeramente rojas por los comentarios de la bruja. Tenía una facilidad para avergonzarlo como ninguna. Definitivamente cuando volvieran a la manada hablaría de forma seria con su hermana. No podía dejarse intimidar así por Lara y que le sacara toda la información de lo que ellos hacían de puertas hacia adentro.
Esa noche que habían compartido había sido loca. Se habían tocado, besado y lamido en lugares que normalmen