Lara atravesó los pasillos en dirección al estudio de su esposo y cuando abrió la puerta se posó en el marco con rostro seductor a pesar de que había tres lobos más en aquel lugar además de Mathew.
-Marido mío, es hora de quitarte esa ropa-
Por el tono usado, la pose que puso y la mirada podía a dar a entender otra cosa y más cuando ya era un chisme que volaba lo ardiente que era la joven luna de la manada. Pero el ambiente denso que los tres lobos sintieron viniendo de parte de su alfa les ind