Amara
Mis ojos están llenos de lágrimas mientras miro a mi prima hacer una mueca en sus labios, se ve jodidamente triste desde que llegó de la escuela.
—Promete que vas a ir a verme todos los días— la abrazó sin dejar de llorar.
—Te lo prometo— susurró ella mientras Aziel volvía por mi última maleta. Mi habitación había quedado completamente vacía.
—Puedes tomar la habitación principal— le sonrió, Izel niega.
—Está habitación siempre será tuya— cortó el abrazo y la miro. Su labio estaba hinchad