Julián
La tensión en el ambiente se vuelve casi tangible cuando aprieto los puños y tomo a mi hermana entre mis brazos. Su cuerpo tiembla, apenas perceptible, pero lo suficiente para que algo dentro de mí se rompa. Siento cómo la sangre me hierve, cómo la visión se me nubla y el instinto primario toma el control: sacarla de aquí. Ahora. Antes de que este lugar termine de destruirla.
Desde el momento en que nos encontraron supe que nada iría bien. Lo vi en sus miradas, en los silencios incómodos