Han pasado varios días desde mi encuentro con Brigitte y aunque mi sed de ella aumenta a cada instante, prefiero mantenerme alejado de mi pequeña asistente, no quiero volver a cometer la misma locura del otro día y que su padre nos descubra, ante lo cual mi amistad con él terminaría, además de que parece que ella al fin se ha dado por vencida y ha frenado sus intentos por seducirme.
Termino de revisar unos documentos, recuesto mi cabeza en la silla y vuelvo a rememorar en mi mente la forma en q