Narrado por Ragnar
El claro, que minutos antes había sido nuestro refugio, ahora parecía impregnado de tensión y peligro. El viento traía consigo el inconfundible olor de mi manada. No estaban tranquilos. Había furia en el aire, y sus aullidos no eran simples señales: eran llamados de confrontación.
Mis instintos se agudizaron. Mi lobo se agitaba, listo para proteger a Aldara a toda costa, pero sabía que no podía dejarme dominar por él. Este encuentro requería equilibrio.
Las sombras se moviero