Me hallo flotando a la deriva, todo a mi alrededor es negro, pero no tengo miedo, más bien me relajo. La temperatura es agradable, siento cosquilleos en mi piel que me dicen que no hay razón para preocuparse. Y además está el sonido; es rítmico y agradable, tranquilo. Es como si algo rozara con…
Una dura sacudida me devuelve a la realidad y me obliga a abrir los ojos.
—Por dios, qué horror —mi hermano me mira con lástima—. Deberías verte.
—Tampoco es como que tú seas el príncipe azul cuando te