—Eres el místico más raro que he conocido.
—¿Por qué nos llaman místicos? —abre los ojos y debo apartar la mirada.
Me centro en ver los árboles mover las hojas de sus ramas debido al viento, en el cielo grisáceo con nubes extrañas y los últimos rayos de un sol que jamás dará calor como en plano terrenal.
—Porque ustedes son mitos —respondo sin verlo—. Para la gran mayoría de los humanos, ustedes no existieron, no existen ni existirán. Se escriben novelas cuyos protagonistas se basan en vampiros