No, no, ese místico idiota no tiene idea de nada.
Suelto una risita infantil y divertida, al fin lo veo tan desubicado y desestabilizado. Me alejo de él sin dejar de verlo. En cuanto llego a la puerta, le guiño un ojo y salgo.
Algo hay en verdad de todo, pues me he cogido a muchos y por eso es que terminé con VIH. Espero que la enfermedad no avance en dos meses, pues sería irónico que no me maten ángeles ni dioses si no un minúsculo virus.
Los músculos me duelen, siento una punzada nacer de mi