Capítulo 26

Su mano en principio se ve lisa y verde, nada fuera de lo común, sin embargo, mientras más tiempo la miro, más se muestra como es en realidad. Su piel putrefacta con llagas explotando y un aroma a pus muy desagradable. Definitivamente no voy a estrechar esa mano. Supongo que mi rostro demuestra asco, pues Vendela sonríe, satisfecha.

—No creo que las formalidades sean importantes ahora.

—Yo soy Lilian —murmura el hada mientras se vuelve a subir a su liana—. Y aunque juré no hacer daño a monteros
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