Inhalo profundo y lanzo a mi boca una galleta de chocolate mientras observo a mis hijos y a mis sobrinos jugar en la grama. Nunca imaginé que podría llegar a amar tanto. Que mi amor estuviera por encima de mi propia vida. Que no duraría ni un solo segundo en mi decisión de elegirlos a ellos antes que a mí.
―¿Hubieras creído si alguien te hubiera dicho que algún día estaríamos aquí juntas como esposas y madres?
La voz de Rachel me retrae de mis pensamientos. La miro a los ojos, pero no respondo