Mundo ficciónIniciar sesiónAutomáticamente empecé a correr hacia ellos, estaba agotada, pero nada me apetecía más que estar pegada a ellos. Quería abrazarlos, acariciarlos, besarlos y no dejar de hacerlo nunca.
Sin embargo cuando llegué a un metro de ellos, empezaron a retroceder.—Reika, de verdad que quiero abrazarte, pero estás cubierta de acónito.— aclaró Max.
Entonces me detuve y pensé en el amasijo de carne que se







