Mundo ficciónIniciar sesión—Parece que ya no entran más.— me atreví a decir, tras unos minutos en los que ninguno aparecía por la puerta o las ventanas.
—¿Te parece que eso son dos mil hombres lobo?— preguntó María señalando el mejunje que Asena había estado disolviendo.
—Puede ser.— contestó ella mientras lo seguía regando con acónito.
María dejó la escopeta so







