Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Coño!— exclamó Asena al ver cómo se rompía una de las ventanas y aparecía en ella un hombre lobo a medio transformar.
Entonces disparó tan mal que casi rebota la bala sobre nosotras. Realizó otros cuatro tiros nefastos ante la mirada incrédula del francés en la ventana. No quería intervenir porque estaba vigilando el resto de ventanas que había en mi lado de la iglesia ahora que sa






