Son hermanos.
Llegamos al hospital, la llamada había sido de mi suegro y de la doctora Scott, deben de haber pensado que no estábamos juntos y por eso lo hicieron, pero el mensaje era el mismo, el examen de ADN ya estaba listo.
Mis manos temblaban de solo pensar en los resultados, es que las probabilidades eran tantas, pero la diferencia de saber que había una posibilidad de que mis sobrinos fueran hermanos de sangre era altísima y eso sería la mejor forma de que Joshua tuviera su transplante.
—Tranquilo, Be