Ben se sentó en la silla frente a una Alma Di Rossi exultante por tan maravillosa petición hecha por el amor de su pequeña sobrina, intentando mantener una expresión seria mientras Alma, a la que desde ahora consideraba su nueva archienemiga, se lanzaba a explicar todos los detalles de la planificación de la boda. Ben no podía creer que le hubiera pedido a ella, hace una semana atrás que se encargara de preparar la gran sorpresa para su niña mimada, y mucho menos que estuviera sentado allí, esc