Los ojos de Henderson padre, no podían salirse más de sus orbitas al ver lo que el guardia de la cárcel le mostraba en su celular. Frente a él estaban sus tres hijos, su esposa y la familia de esa niña insidiosa celebrando la fiesta de los cien años del hospital y Connor junto a ese niño llamado Joshua —porque jamás reconocería que era su nieto —. Eran la cara visible de la nueva campaña para la donación de órganos que encabezaba el imbécil de CIcarelli y esa maldita familia.
—Maldita sea — mas