IVY
Mi teléfono vibra sobre la cama.
Lo cojo y deslizo el dedo por la pantalla.
La voz de Dani suena al otro lado, brillante y acelerada. «Tía, ¿cómo lo estás llevando por ahí?».
Suelto un suspiro pesado, dejándome caer hacia atrás sobre los cojines. «Dani, este sitio es el infierno. Un infierno de puto calor», le digo. Porque lo es. Desde por la mañana no he ido a ninguna parte, no he hecho nada. Más aburrido que la mierda.
«¿Qué? ¿No lo estás disfrutando?».
«Qué va», miento, mirando fijamente