IVY
Me lleva por el pasillo directo al elevador privado.
Las puertas de metal se cierran, sellándonos en un espacio sofocantemente pequeño. Antes de que el ascensor empiece a subir, su boca encuentra mi cuello. Caliente, abierta, dejando moretones. Chupa con fuerza la piel sensible justo debajo de mi oreja, mandándome una descarga eléctrica cegadora directo al centro. Ohh, mierda—... Sé que me va a dejar una marca morada y oscura. Me da igual.
Le clavo los dedos en los hombros desnudos, encaján