Punto de vista de Carlos
No sabía qué demonios me había poseído.
Debí haber tenido la mirada fija en Alexandra, en la mujer a la que decía amar, en el futuro que afirmaba querer. Pero por más que lo intentaba, mi mirada siempre se desviaba hacia ella. Hacia Isabel.
Sí, había renacido. Me habían dado una segunda oportunidad.
En mi primera vida, me había casado con Isabel, pero no por amor, sino por obligación. Una aventura de una noche se convirtió en una vida que nunca pedí, porque ella quedó em